La sangre de un hijo de nuestra tierra ha vuelto a teñir de luto el suelo dominicano. El vil asesinato del joven Nauriel Nizael Medina, cuya vida fue truncada por manos extranjeras en un acto de violencia imperdonable, no puede quedar como una cifra más en las estadísticas de la impunidad. Nauriel no es solo una víctima; es el reflejo de la vulnerabilidad a la que está expuesta nuestra juventud y la urgencia de recuperar la seguridad en nuestros barrios. Su memoria nos exige abandonar la indiferencia y transformar el dolor en una fuerza colectiva que resuene en cada rincón de la nación.
Este domingo 15 de febrero, la Estación del Metro Ercilia Pepín en Los Mina se convertirá en el epicentro de la dignidad nacional. No marchamos por odio, sino por el derecho sagrado a vivir seguros en nuestra propia casa y por el respeto irrestricto a nuestra soberanía. Es hora de que las autoridades y el mundo entiendan que el pueblo dominicano ha despertado y que no permitiremos que el desorden migratorio siga cobrando vidas inocentes. La Antigua Orden Dominicana convoca a cada patriota que sienta el peso de esta injusticia a sumarse a esta jornada de protesta pacífica pero firme.
Nuestra presencia en las calles es el escudo que protege la identidad que nuestros fundadores nos legaron. Al marchar este domingo, enviamos un mensaje claro: la vida de un dominicano tiene valor y nuestra soberanía no es negociable. No podemos permitir que el miedo se instale en nuestras comunidades ni que la sombra de la violencia extranjera dicte el ritmo de nuestro día a día. Es un compromiso moral con la familia de Nauriel y con cada madre dominicana que hoy teme por el futuro de sus hijos en un entorno cada vez más incierto.
Hermanos, la cita es con la historia y con la justicia. Traigan sus banderas, su fervor y su determinación para exigir que se aplique la ley con todo su rigor y que se tomen las medidas necesarias para salvaguardar nuestro territorio. Que este domingo 15 de febrero sea recordado como el día en que Los Mina levantó la voz por Nauriel y por la República Dominicana. Por la patria, por el orden y por la memoria de nuestros caídos, ¡nos vemos en la Ercilia Pepín!
